El proyecto GIMLI de NASA explorará un posible gran túnel subterráneo en la Luna
Redactado con inteligencia artificial.

NASA ha seleccionado el proyecto GIMLI para investigar si el Marius Hill Pit en la Luna conecta con una vasta cueva o tubo de lava. Utilizando radares, sensores sísmicos y cámaras, los investigadores analizarán el subsuelo lunar y buscarán pistas sobre la historia volcánica del satélite y potenciales refugios para astronautas futuros.
Investigación lunar con el proyecto GIMLI
NASA ha elegido un proyecto liderado por el Planetary Science Institute (PSI) para determinar si existe una cueva subterránea detrás del Marius Hill Pit, un gran agujero en la Luna. La existencia de tal cueva podría ofrecer a los astronautas protección natural contra la radiación y las extremas variaciones de temperatura en la superficie lunar.
Este estudio recibirá financiación del programa Payloads and Research Investigations on the Surface of the Moon (PRISM), que envía instrumentos científicos a la Luna mediante naves espaciales de proveedores del programa Commercial Lunar Payloads Services (CLPS).
Objetivos y métodos del proyecto
El proyecto GIMLI (Geophysical Instruments for Marius Lunar pit Investigation) está dirigido por Than Putzig, Director Asociado y Científico Senior del PSI. Este equipo colaborará con Honeybee Robotics para desarrollar los equipos necesarios. Utilizando un lander y un rover proporcionados por el CLPS, los investigadores buscarán en el subsuelo lunar utilizando una combinación de:
- Radar de penetración terrestre
- Sensores sísmicos
- Gravímetros
- Cámaras para fotografiar la superficie lunar
Estas herramientas permitirán a los científicos detectar posibles espacios subterráneos que se extienden desde el Marius Hill Pit y estimar su tamaño si se encuentra uno.
Importancia de la investigación
Incluso si no se descubre ninguna cueva o tubo de lava, el proyecto aún podría aportar valiosa información sobre la formación del Marius Hill Pit y la historia geológica de la región. El estudio promete ofrecer nuevos conocimientos sobre el movimiento de lava en la Luna y los intervalos entre erupciones, lo que podría ayudar a entender mejor los procesos volcánicos que dieron forma al satélite.
La confirmación de un tubo de lava significaría un gran avance en nuestra comprensión de la actividad volcánica en la Luna, similar a cómo se producen en la Tierra. Este trabajo es una colaboración que incluye a investigadores de varias instituciones, como la Universidad Estatal de Boise y la Universidad Johns Hopkins, junto con el apoyo de la Agencia Espacial Noruega para el radar de penetración terrestre.
